Mostrando entradas con la etiqueta LEYENDA PIMA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LEYENDA PIMA. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de agosto de 2019

CHUHWUHT




Cuentan los indios pimas que en el inicio de los tiempos solamente existía la oscuridad y el agua, todo estaba lleno de agua. En un momento dado la oscuridad se congeló y surgió el Creador. Durante un cierto tiempo estuvo dando vueltas por encima del agua; después, se puso a meditar, a pensar. Sus reflexiones lo llevaron a tener la certeza de quién era y de lo que debía llevar a cabo. Así pues, introdujo su mano en su corazón y sacó la vara mágica de la Creación. El Creador empleó la vara cual si fuera un bastón. Cuando se formó resina en la parte de arriba del bastón, varias hormigas se pusieron en ese sitio. El Creador tomó un poco de resina y con su pie la hizo rodar hasta que se formó una perfecta pelota, mientras entonaba el siguiente canto:

Chuhwuht tuh maka-i

Chuhwuht tuh otan

Chuhwuht tuh maka-i

Chuhwuht tuh otan

¡Himalo, Himalo!

¡Himalo, Himalo!

Hago el mundo, y veo, Que el mundo está terminado.

¡Déjalo ir, déjalo ir!

¡Déjalo ir, que empiece afuera!

Mientras el dios Creador cantaba, la pelota de resina se iba haciendo más y más grande, hasta que llegó a tener el tamaño actual de nuestro mundo, la Tierra. El dios había creado la Tierra. Entonces, el Creador tomó una piedra grande y la rompió, los trozos los lanzó al Cielo y se formaron las estrellas. Luego, aventó al Cielo otra roca y se formó la Luna; sin embargo, ni las estrellas ni la Luna producían suficiente luz para alumbrar al mundo. El Creador tomó dos jícaras de su carne y pensó pensamientos de luz, y el Sol apareció en el firmamento, pero el Sol estaba inmóvil, no se movía; así que el Creador lo puso a rebotar como pelota del Este hacia el Oeste, como hasta ahora lo hace, que nace en el Este y se mete en el Oeste.

martes, 17 de febrero de 2015

CHUHWUHT



Cuentan los indios pimas que en el inicio de los tiempos solamente existía la oscuridad y el agua, todo estaba lleno de agua.

En un momento dado la oscuridad se congeló y surgió el Creador.

Durante un cierto tiempo estuvo dando vueltas por encima del agua; después, se puso a meditar, a pensar. Sus reflexiones lo llevaron a tener la certeza de quién era y de lo que debía llevar a cabo.

Así pues, introdujo su mano en su corazón y sacó la vara mágica de la Creación. El Creador empleó la vara cual si fuera un bastón.

Cuando se formó resina en la parte de arriba del bastón, varias hormigas se pusieron en ese sitio.

El Creador tomó un poco de resina y con su pie la hizo rodar hasta que se formó una perfecta pelota, mientras entonaba el siguiente canto:

Chuhwuht tuh maka-i
Chuhwuht tuh otan
Chuhwuht tuh maka-i
Chuhwuht tuh otan
¡Himalo, Himalo!
¡Himalo, Himalo!

Hago el mundo, y veo,
Que el mundo está terminado.
¡Déjalo ir, déjalo ir!
¡Déjalo ir, que empiece afuera!

Mientras el dios Creador cantaba, la pelota de resina se iba haciendo más y más grande, hasta que llegó a tener el tamaño actual de nuestro mundo, la Tierra. El dios había creado la Tierra.

Entonces, el Creador tomó una piedra grande y la rompió, los trozos los lanzó al Cielo y se formaron las estrellas.

Luego, aventó al Cielo otra roca y se formó la Luna; sin embargo, ni las estrellas ni la Luna producía suficiente luz para alumbrar al mundo.

El Creador tomó dos jícaras de su carne y pensó pensamientos de luz, y el Sol apareció en el firmamento, pero el Sol estaba inmóvil, no se movía; así que el Creador lo puso a rebotar como pelota del Este hacia el Oeste, como hasta ahora lo hace, que nace en el Este y se mete en el Oeste.

lunes, 9 de febrero de 2015

EL COYOTE Y EL PINOLE



Tradicionalmente, el Coyote aparece como un dios, o un animal sagrado, en muchas  religiones y  mitos de las culturas indígenas de casi toda América.

Se trata de un personaje generalmente de sexo masculino, aunque también lo encontramos como hembra, como hermafrodita, o como poseedor de la capacidad de cambiar de género a su arbitrio.

A veces la mitología lo antropomorfiza, pero sin perder su condición fundamental de animal: su piel, sus orejas en punta, sus garras y sus ojos color amarillo.

Es un ser mítico escurridizo, astuto, hábil, embaucador;  además de mentiroso, chistoso y, a veces, malvado al que le gusta sembrar la discordia entre los hombres. Sin descartar que pueda llegar a ser avaro, envidioso, irreflexivo, imprudente y lúbrico, como puede comprobarse en la narración referente a Huehuecóyotl, el Coyote Viejo, dios de la música, cuando sedujo a la diosa del amor Xochiquétzal y la hizo su amante. 

En un mito pima Coyote aparece como ladronzuelo.

La historia nos cuenta que hace mucho tiempo cuando el mundo acaba de crearse, Ban, el Coyote, le robó a una anciana mujer su chu’i, o sea, su pinole. Inmediatamente, el jefe del poblado, enterado del hurto, salió a buscarlo con el propósito de atraparlo y castigarlo.

Pero Coyote, ante el peligro, voló hacia el Cielo donde escupió el pinole robado.

El jefe le persiguió volando también hacia arriba.

Cuando lo consiguió atrapar, lo alzó y lo aventó hacia la Luna.

Es por ello que en las noches de luna llena todos los coyotes miran a la Luna, y todos podemos ver el pinole que quedó grabado en la faz del hermoso satélite y que semeja manchas.