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jueves, 10 de octubre de 2019

JOAQUÍN, EL YUCATECO




La leyenda que relataremos sucedió en el estado de Yucatán, justamente en la Ciudad de Mérida. Se dice que atrás del Palacio Municipal, edificio sito en el poniente de la Plaza Principal, construido en 1736, se aparece, por la noche, una muchacha muy bella y joven. Es alta, delgada y con el negro cabello que le llega a la cintura. Su color es blanco pálido. Siempre se la ve llevando una caja, donde guarda sus pertenecías y un rozagante ramo de hermosas flores que parecen como recién cortadas.
Una cierta noche, Joaquín, uno de los cocheros que maneja una calesa de alquiler, se encontraba parado junto a la acera, en espera de algún cliente que solicitara sus servicios, a pesar de ser ya bastante entrada la noche. Empezaba a aburrirse de la espera, cuando se dio cuenta que una joven se acercaba a la calesa con el propósito de abordarla. Inmediatamente Joaquín se despabiló e invitó a la dama a subirse. Una vez sentada en el asiento y colocada la caja que llevaba en el suelo, la mujer le indicó a Joaquín que la llevase a la Colonia Rosario. Aunque la tal colonia se encontraba un poco lejos, Joaquín no vaciló en lleva a la joven a la dirección que le pedía ir, pues el día había sido bastante flojo.
Al llegar a la dirección indicada, la pasajera descendió y le pagó a Joaquín con un billete de doscientos pesos. Como la dejada solo requería de ciento diez pesos, Joaquín le dijo a la mujer que no tenía cambio. Pero ella respondió que no se preocupara que guardara el billete, y que volviese al día siguiente a buscarla para realizar otro viaje.
Sí lo hizo el cochero, se alejó para volver a su sitio atrás del Palacio Municipal, aun cuando ya no pensaba quedarse por mucho tiempo. Al día siguiente Joaquín regresó a la Colonia Rosario, con el fin de recoger a la pasajera nocturna. Tocó a la puerta, esperó un momento al cabo del cual le abrió una mujer de mediana edad vestida de negro y con el rostro demacrado. Al ver a Joaquín le pregunto lo que deseaba. El hombre respondió que venía a recoger a una mujer a la cual había llevado la noche pasada. La mujer de negro se extrañó y le contestó que ahí no vivía ninguna chica. Joaquín, desconcertado, le describió a la dama la figura de la pasajera. Ante su asombró la mujer comenzó a llorar. Cuando estuvo más calmada, le explicó que se trataba de su hija, pero que ésta había fallecido hacía un año, a raíz de la muerte de su hermano a quien idolatraba y cuya desaparición no había podido soportar.
Muerto de miedo, Joaquín se retiró, al subir en la calesa, metió la mano en su bolsillo para sacar el billete de doscientos pesos. ¡Cuál no sería su sorpresa cuando se dio cuenta que el famoso billete era una simple hoja de papel blanco!


sábado, 16 de marzo de 2019

LAS CRIPTAS DE KAUA




Al sur de Kaua, pueblo de la provincia de Valladolid, hay unas criptas profundas, cuyas galerías extensas y subterráneas forman un verdadero laberinto. Nadie las ha recorrido en su totalidad y se dice que una de ellas alcanza una extensión de veinticuatro kilómetros. Los turistas que las visitan pueden oír cómo el eco reproduce la voz bajo sus bóvedas hasta lo infinito; pero los viejos indígenas aseguran oír con claridad una voz que pregunta en la lengua aborigen: «¿Me quieres?», y estas palabras, como respuesta: «Como las plantas al rocío de los cielos, como las aves al primer rayo de sol matinal.» He aquí la leyenda que relatan sobre estas criptas:
Vivía una vez en la corte de Chichen sacerdote H’Kinxoc, padre de una doncella de maravillosa belleza. Se llamaba ésta Oyomal que quiere decir «Timidez». Eran muchos los que la pretendían; pero ella mostrábase amable con todos, sin dar a ninguno su preferencia. Entre sus adoradores se contaron pronto Ac y Cay, los dos príncipes hermanos. La pasión se encendió en sus pechos con tal fuerza, que se desencadenaron entre ellos la rivalidad y el odio. El sacerdote H’Kinxoc temía que estallase la guerra civil si Oyomal se inclinaba por uno de los dos jóvenes, y suplicaba continuamente a los dioses que esto no llegase a suceder. Pero Yacunah, el amor, dispuso las cosas de otra panera, y Cay, gallardo, varonil y valiente, rindió con sus poemas el corazón de Oyomal.
Encolerizado Ac por la fortuna de su hermano, envió contra él a sus guerreros, los cuales le sorprendieron cuando juraba amor a la bella Oyomal. El enamorado príncipe fue aprisionado en la hondonada de Kaua, mientras su dama era conducida al claustro de las vírgenes de Chichen Itzá, y el sacerdote H’Kinxoc fue encerrado en el santuario de Mutul. La cólera de Ac era enorme; pero su amor era aún mayor, y siguió cortejando solícitamente a la hermosa Oyomal. Todas las mañanas acudía al claustro de las vírgenes y le hablaba de su pasión; pero ella permanecía silenciosa. Todavía sonaban en sus oídos las apasionadas palabras de Cay: «¿Me quieres?» Y entretanto Cay, en la hondonada de Kaua, se repetía una y otra vez las que ella le había contestado: «Como las plantas al rocío de los cielos, como las aves al primer rayo del sol matinal.»
Y un día, inspirado por el amor, Cay tuvo la idea de construir, valiéndose de una mina, un largo e intrincado subterráneo desde su prisión a la de su amada. Y el amor, que nunca le abandonaba, le dio fuerzas para realizar su propósito. Oyomal pudo así un día escuchar realmente de los labios de Cay las palabras que incesantemente se repetía en su interior: «¿Me quieres?» Pero su dicha fue corta. Se acababan de reunir los dos enamorados, cuando Ac penetró en la estancia y mandó a sus guerreros que prendiesen al fugitivo y diesen muerte a los guardianes que habían permitido su huida. Entonces habló Cay. Dijo que había venido por un camino desconocido, guiado sólo por el amor y que al amparo de él marcharía por el mismo con su prometida. Dicho esto, tomó en brazos a Oyomal y desapareció por el laberinto que lo había traído.
El encolerizado Ac salió en el acto a su persecución con sus guerreros a través de las criptas, y los fugitivos fueron alcanzados, recibiendo muerte y sepultura en el camino subterráneo que el amor había tendido entre ambos, Pero sus frases de amor se pueden escuchar todavía en las noches de enero cuando la brisa murmura dulcemente.


sábado, 26 de enero de 2019

EL PÁJARO TOH Y EL MAÍZ




Cuentan por ahí, que una mañana, Chaac, el Señor de la Lluvia, sintió deseos de pasear y quiso recorrer los campos de El Mayab. Chaac salió muy contento, seguro de que encontraría los cultivos fuertes y crecidos, pero apenas llegó a verlos, su sorpresa fue muy grande, pues se encontró con que las plantas estaban débiles y la tierra seca y gastada. Al darse cuenta de que las cosechas serían muy pobres, Chaac se preocupó mucho. Luego de pensar un rato, encontró una solución: quemar todos los cultivos, así la tierra recuperaría su riqueza y las nuevas siembras serían buenas.
Después de tomar esa decisión, Chaac le pidió a uno de sus sirvientes que llamara a todos los pájaros de El Mayab. El primero en llegar fue el dziú, un pájaro con plumas de colores y ojos cafés. Apenas se acomodaba en una rama cuando llegó a toda prisa el toh, un pájaro negro cuyo mayor atractivo era su larga cola llena de hermosas plumas. El toh se puso al frente, donde todos pudieran verlo.
Poco a poco se reunieron las demás aves, entonces Chaac les dijo:
-Las mandé llamar porque necesito hacerles un encargo tan importante, que de él depende la existencia de la vida. Muy pronto quemaré los campos y quiero que ustedes salven las semillas de todas las plantas, ya que esa es la única manera de sembrarlas de nuevo para que haya mejores cosechas en el futuro. Confío en ustedes; váyanse pronto, porque el fuego está por comenzar-
En cuanto Chaac terminó de hablar el pájaro dziú pensó:
Voy a buscar la semilla del maíz; yo creo que es una de las más importantes para que haya vida.
Y mientras, el pájaro toh se dijo:
Tengo que salvar la semilla del maíz, todos me van a tener envidia si la encuentro yo primero.
Así, los dos pájaros iban a salir casi al mismo tiempo, pero el toh vio al dziú y quiso adelantarse; entonces se atravesó en su camino y lo empujó para irse él primero. Al dziú no le importó y se fue con calma, pero muy decidido a lograr su objetivo.
El toh voló tan rápido, que en poco tiempo ya les llevaba mucha ventaja a sus compañeros. Ya casi llegaba a los campos, pero se sintió muy cansado y se dijo:
Voy a descansar un rato. Al fin que ya voy a llegar y los demás todavía han de venir lejos.
Entonces, el toh se acostó en una vereda. Según él sólo iba a descansar mas se durmió sin querer, así que ni cuenta se dio de que ya empezaba a anochecer y menos de que su cola había quedado atravesada en el camino. El toh ya estaba bien dormido, cuando muchas aves que no podían volar pasaron por allí y como el pájaro no se veía en la oscuridad, le pisaron la cola.
Al sentir los pisotones, el toh despertó, y cuál sería su sorpresa al ver que en su cola sólo quedaba una pluma. Ni idea tenía de lo que había pasado, pero pensó en ir por la semilla del maíz para que las aves vieran su valor y no se fijaran en su cola pelona.
Mientras tanto, los demás pájaros ya habían llegado a los cultivos. La mayoría tomó la semilla que le quedaba más cerca, porque el incendio era muy intenso. Ya casi las habían salvado todas, sólo faltaba la del maíz. El dziú volaba desesperado en busca de los maizales, pero había tanto humo que no lograba verlos. En eso, llegó el toh, mas cuando vio las enormes llamas, se olvidó del maíz y decidió tomar una semilla que no ofreciera tanto peligro. Entonces, voló hasta la planta del tomate verde, donde el fuego aún no era muy intenso y salvó las semillas.
En cambio, al dziú no le importó que el fuego le quemara las alas; por fin halló los maizales, y con gran valentía, fue hasta ellos y tomó en su pico unos granos de maíz.
El toh no pudo menos que admirar la valentía del dziú y se acercó a felicitarlo. Entonces, los dos pájaros se dieron cuenta que habían cambiado: los ojos del toh ya no eran negros, sino verdes como el tomate que salvó, y al dziú le quedaron las alas grises y los ojos rojos, pues se acercó demasiado al fuego.
Chaac y las aves supieron reconocer la hazaña del dziú, por lo que se reunieron para buscar la manera de premiarlo. Y fue precisamente el toh, avergonzado por su conducta, quien propuso que se le diera al dziú un derecho especial:
-Ya que el dziú hizo algo por nosotros, ahora debemos hacer algo por él. Yo propongo que a partir de hoy, pueda poner sus huevos en el nido de cualquier pájaro y que prometamos cuidarlos como si fueran nuestros-
Las aves aceptaron y desde entonces, el dziú no se preocupa de hacer su hogar ni de cuidar a sus crías. Sólo grita su nombre cuando elige un nido y los pájaros miran si acaso fue el suyo el escogido, dispuestos a cumplir su promesa.


martes, 4 de diciembre de 2018

LA PIEDRA DE JADE




Dicen cuando los dioses mayas crearon la tierra, a cada animal le asignaron una tarea determinada.

Pero, al terminar, se percataron de que no había quien transportara las ideas, los pensamientos y los deseos entre unos y otros.

Encima se habían terminado el barro y el maíz, que son los materiales con los que habían originado el resto de las cosas.

Sólo les quedaba una pequeña piedra de jade, por lo que decidieron tallarla y crear una pequeña flecha.

Cuando finalizaron soplaron sobre ella y salió volando. Habían creado así un nuevo ser, al que llamaron x’ts’unu’um, que significa colibrí.

lunes, 8 de octubre de 2018

EL ENANO DE UXMAL




Hace muchos años, en los tiempos del esplendor maya, vivía en la ciudad de Kabah, cerca de Uxmal, una vieja hechicera, que deseaba tener un hijo que la acompañase en la vejez. Y un buen día tuvo la ocurrencia de envolver en un paño un huevo de gallina y depositarlo en un rincón de su choza. Algún tiempo después, con gran sorpresa de las gentes de la comarca, del huevo salió un niño, tan extraordinario, que aprendió rápidamente a andar y a hablar como un hombre. La hechicera estaba muy orgullosa de su hijo y no se apenó cuando al cumplir el año el niño dejó de crecer.
Pasó el tiempo, y el enano de Uxmal conservó la reputación de su gran talento. Llegó un día en que quiso descubrir el misterio que encerraba el fogón de la bruja. Ésta se pasaba a su lado largas horas y parecía cuidar de él de una manera especial. Apenas salía de casa; solamente lo hacía por poco tiempo, cuando iba a buscar agua. Un día el enano hizo un agujero en el fondo del cántaro, y mientras la bruja intentaba inútilmente llenarlo, cogió un pico y cavó en el fogón, encontrando al poco rato un maravilloso tunkul y una sonaja.
Sorprendido por el hallazgo, tocó ambos instrumentos, y un penetrante y agudo sonido se dejó oír en todos los alrededores. La vieja reconoció al momento los instrumentos que lo habían producido, y dejando el cántaro, corrió apresuradamente a su casa. Pero el enano no quiso confesar lo que había hecho y atribuyó el extraordinario ruido a un graznido del pavo.
Según una antigua profecía, el que tocase el tunkul maravilloso se apoderaría del trono de Uxmal. El Rey, que oyó tan singular sonido, queriendo hacer frente a su destino, envió emisarios en busca del tocador. Consiguieron éstos dar con el paradero del enano y llevarle a la presencia real. Entonces el Monarca le desafió de la siguiente singular manera: ambos soportarían que se machacasen sobre sus cabezas todos los cocoyoles que cupiesen en cuatro canastas, estableciéndose que el que resistiera la prueba se quedara en el trono. Así fue acordado, y el enano pidió que se construyera una calzada de Kabah a Uxmal y una gran plataforma donde tuviera lugar el desafío.
Llegó el día señalado para éste, y ante un público numeroso, el enano, según se había convenido, subió el primero a la plataforma. El Rey esperaba verle sucumbir al primer golpe y quedar así libre de él; pero la vieja hechicera había colocado bajo su cabello una placa de pedernal y pudo soportar la prueba sin la menor consecuencia. El Rey, sobrecogido de terror y deseoso de ganar tiempo, planteó al enano una serie de adivinanzas que fueron contestadas con sorprendente exactitud, aumentando el asombro de los presentes. Y cuando el soberano de Uxmal, no pudiendo retardar más el momento fatal, sufrió la prueba que él mismo había ideado, sucumbió al tercer golpe. La profecía había quedado cumplida.
El enano gozó por algún tiempo de su nueva situación. Se construyó un suntuoso palacio, que hoy se llama Casa del Enano o del Adivino; recompensó a la vieja hechicera con un gran edificio, que hoy se conoce con el nombre de Casa de la Vieja, y cuando ésta murió mandó que le levantasen una estatua, cuya cabeza se ostenta todavía en Mérida, en la calle Segunda del Progreso, Sur. El pueblo no creyó nunca en la muerte de la hechicera, y se dice que vive todavía en un subterráneo, junto a un estanque, y que cambia a los transeúntes jícaras de agua por niños, que devora después una serpiente que la acompaña.
Cuenta también la leyenda que el monarca enano perdió, por sus vicios y su orgullo, la protección del dios al que la hechicera le había dejado encomendado, y que, en su soberbia, quiso él mismo crear un nuevo dios. Mandó construir un ídolo de madera, que no resistió la prueba del fuego, y después un ídolo de piedra, que al pasar por la misma prueba se convirtió en cal. Finalmente mandó fabricar uno de barro, que con el fuego se endureció. Entonces el enano le dio vida y la estatua habló. Durante algún tiempo los habitantes de Uxmal le adoraron, por lo que fueron llamados en la antigüedad Kul Katob; esto es, los adoradores del barro.
Pero los dioses, ofendidos por el sacrilegio, enviaron guerreros que destruyeron la ciudad de Uxmal y aniquilaron a todos sus habitantes.


lunes, 10 de septiembre de 2018

TENGO HAMBRE




Cuenta una leyenda yucateca que en el siglo XIX ocurrió un terrible hecho en una ciudad localizada en el Municipio de Maní y cabecera del mismo. En este lugar había una hacienda donde vivía y trabajaba un capataz con su esposa y sus dos hijos: Ricardo y Armando, de diez y once años, respectivamente.
A los jovencitos su madre les tenía prohibido que por la noche fuesen a jugar al monte, ya que era de todos conocido, que ahí espantaban. Una noche que los hermanos jugaban en el patio de la hacienda sin darse cuenta de pronto se encontraron en el bosque, y decidieron regresar cuanto antes a su casa, con el fin de no enojar a su madre. De retorno a su casa se encontraron en el camino con un antiguo pozo que les llamó la atención, pues nunca le habían visto.
Al verlo, decidieron meter el cubo al interior para ver qué encontraban. Cuando lo sacaron se dieron cuenta que no contenía nada y tan solo vieron que en el fondo estaban escritas dos palabras: – ¡Tengo hambre! Creyendo que era algún vagabundo que se había introducido al pozo para guarecerse del frío, corrieron a su casa por un pedazo de pollo cocido para llevárselo.
Al día siguiente, picados por la curiosidad, decidieron regresar al pozo. Metieron el cubo y se encontraron que en el fondo había una moneda de oro. Al regresar a su casa, su padre les preguntó la procedencia de dicha moneda y ellos le contaron lo acontecido. Al escuchar, picado por la curiosidad y la ambición, el hombre decidió ir al pozo al día siguiente e introducirse en él, esperanzado de encontrar un buen tesoro.
Dicho y hecho, el capataz se introdujo en el pozo. Al poco tiempo sus hijos escucharon gritos desgarradores. Asustados, Ricardo y Armando acudieron a su casa y avisaron a su madre, quien ya se había percatado de que su esposo no había pasado la noche en casa. Al saber lo ocurrido, la mujer acudió al pozo, pues sabía que se trataba de un lugar maldito. Al borde del pozo la mujer vio el sombrero de su marido.
Rápidamente sacaron el cubo y vieron que en su interior había muchas monedas de oro, partes de la ropa del capataz hecha jirones, huesos y algunos pedacitos de carne humana. Hasta el mero fondo del cubo se podían leer las siguientes palabras: – ¡Gracias por la comida!
Este fue el terrible final de un hombre que creyó haber encontrado la fortuna de manera fácil, sin darse cuenta que estaba tratando con el Diablo.


lunes, 3 de septiembre de 2018

QUE CEMENTERIO




Hoctún es un poblado que se encuentra en el estado de Yucatán, a 53 kilómetros de Mérida, la capital. Su nombre significa “lugar donde se arranca la piedra”. Se trata de un poblado muy antiguo que cuenta con varios sitios de interés, como su iglesia y su mercado. Sin embargo, el lugar que más llama la atención en su cementerio, ya que es único en el mundo.
Tal camposanto es pequeño, pero muy particular. Dentro de él se encuentra cinco ancianos que esperan a recibir alguna limosna y algunos músicos que esperan ser contratados, si hay algún ocasional entierro.
Las tumbas del cementerio de Hoctún se conocen con el nombre de mausoleos, y tienen la extraña particularidad de haber sido construidos como pirámides (como el Castillo de Chichén Itzá), edificios, jacales, torres de iglesias, casas… y muchas edificaciones más.
Esta particularidad tan original se debe a que los habitantes de Hoctún tienen la creencia de que la tumba del difunto debe construirse a la manera del último lugar en que estuvo el difunto. Así por ejemplo, si el lugar donde estuvo el occiso fue la Torre Eiffel de París, su tumba estará representada por la misma. Y si acaso el último sitio donde se encontraba el muertito fue el Sanborn`s de Madero de la Ciudad de México, entonces la tumba representará la Casa de los Azulejos. Estos son algunos ejemplos de mi coleto. De entre todos los mausoleos sobresale uno que representa a la Torre Latinoamericana de la Ciudad de México, y que se construyó ya que uno de los habitantes del pueblo vivió en la Ciudad de México por varios años y quedó impresionado con la Torre más alta de la Ciudad.
Esta insólita variedad de construcciones, tan peculiar en México, fomenta que el pueblo de Hoctún reciba muchos turistas, sobre todo en el mes de noviembre que tiene lugar el Día de Muertos el día primero y dos.
El Cementerio cuenta con seiscientas tumbas o mausoleos. Se le construyó en el año de 1866, para ser ampliado en 1962. El Cementerio de Hoctún se encuentra en muy buen estado, pues continuamente le dan mantenimiento para conservarlo hermoso en su curiosidad.
Este camposanto está cuidado por El Muerto, como le llaman al encargado de mantenerle, cuyo nombre oficial es José Raymundo Chan. Junto con un equipo de trabajadores a quien dirige, José se encarga de pintar las tumbas –que dicho sea de paso el colorido es impresionante- y de construir los edificios o casas que le encargan los dolientes del fallecido. Según el testimonio de este artista escatológico, la costumbre se inició por los años sesenta, cuando algún pariente deseó que la tumba de su difunto se destacase de alguna manera especial sobre las demás. Este hecho impactó, y luego ya todos querían que su muertito sobresaliese de alguna forma diferente.
Visitar este cementerio tan curioso es una experiencia que nadie debe perderse.


jueves, 26 de abril de 2018

UNA HERMANA MUY AMOROSA




La tradición oral de Mérida, capital del estado de Yucatán, cuenta con una leyenda que se relata desde hace ya algunos años. En ella se nos cuenta que de la terminal de autobuses que se encuentra ubicada detrás del Palacio Municipal de la ciudad, suele bajar una guapa muchacha de unos de los autobuses. Su equipaje consiste en una caja de cartón y un ramo de flores. Al salir de la terminal, la joven se dirige a una de las calesas que se estacionan por ahí, para ofrecer sus servicios a los pasajeros que llegan constantemente.
Cuando la chica alquila la calesa le indica al conductor que la lleve a una cierta dirección de la Colonia Rosario, que por cierto no queda muy lejos. En cuanto sube al transporte no deja de hablar con el conductor, platica ya platica. Cuando concluye el viaje y la mujer llega a la dirección que le proporcionó al calesero, le tiende un billete de doscientos pesos. Como casi nunca tienen cambio los choferes ya que la dejada solamente cuesta veinte pesos, la parlanchina mujer le dice que se quede con el billete y que al día siguiente regrese porque requiere de sus servicios y que traiga consigo el cambio que le debe.
Así le aconteció un día a un calesero, quien al siguiente regresó muy formal a la dirección donde había dejado a la mujer, con el fin de devolverle el cambio que le debía y de trasladarla al sitio donde ella le indicase. Cuando el conductor tocó a la puerta, le abrió un hombre quien le afirmó que en esa casa no vivía ninguna joven, El chofer la describió y el hombre le dijo que la descripción que le daba correspondía a una muchacha que se había colgado de un cercano árbol.
Se había suicidado ya que su hermano había muerto y ella no soportó tanto dolor, pues le quería entrañablemente. Lo había perdido en un funesto accidente. El calesero, desconcertado, sacó de su bolsillo el billete que la chica le había entregado el día anterior, y al hacerlo se percató de que no era sino un simple pedazo de papel. Según nos dicen algunas versiones de tal leyenda, en algunas ocasiones el billete se convierte en un hueso humano.
Cuando el conductor se dio cuenta de que tenía en la mano solamente un triste papel, se descompuso y subiendo a la calesa se alejó rápidamente hasta llegar a su casa. Se metió en la cama con el cuerpo temblando y con una fiebre muy alta, pues comprendió que su pasajera no era otra cosa sino el fantasma de la parlanchina joven.
Este hecho ocurre los días 3 de octubre que fue cuando la amorosa hermana se suicidó de pena y de dolor. Desde entonces no puede encontrar la paz.


viernes, 9 de septiembre de 2016

EL CENOTE ZACI



En la ciudad maya de Zaci, Gavilán Blanco, como se denominaba a la ciudad que hoy conocemos como Valladolid, se encontraba un hermoso cenote que llevaba el mismo nombre.
En la parte de arriba, junto al cenote, vivía una curandera, patrona de la familia cocome, Los del Linaje de la Paloma Torcaz. Se trataba de una mujer vieja y poderosa.
El gobernante de la ciudad, el Halach-Huinic, el Hombre Verdadero, perteneciente a la familia de los Cupules, tenía un hijo de nombre Hul-Kin, Rayo de Sol.
Por su parte, la hechicera tenía una nieta, cuya madre había muerto al nacer la niña: Sac-Nicté, Flor Blanca.
Cuando eran niños Hul-Kin y Sac-Nicté no se querían porque pertenecían a dos familias que rivalizaban por el poder en la ciudad.
Sin embargo, al llegar a la juventud, los jóvenes se enamoraron apasionadamente. Se veían a escondidas de sus familiares.
Como resultado de sus amores, Sac-Nicté quedó embarazada.
El cacique se enteró de los amoríos de su hijo, y le envío a un pueblo del sur de Yucatán, para que se casase con una hija del cacique de dicho pueblo.
Sac-Nicté estaba muy triste y decidió contarle sus tragedias a su abuela. Quería morir.
La hechicera le dijo a la angustiada nieta que con el auxilio de los dioses y con sus hechizos lograría que regresara Hul-Kin a sus brazos. Pero éste se olvidó de su amada ante la belleza de la nueva prometida.
La hechicera hizo todo lo que pudo para que regresara el ingrato muchacho: rezaba, quemaba copal, le ponía ofrendas a los dioses… la misma Sac-Nicté se bañaba desnuda, ritualmente, todas las noches en el cenote sagrado.
En ese instante Hul-Kin comprendió que su verdadero amor era Sac-Nicté y, desesperado,  se arrojó también al cenote para reunirse con la pobre amada. Entonces, la abuela se acercó al borde del cenote, arrojó una flor de mayo de color blanco y exclamó: -¡Querida nieta, te he cumplido lo que te prometí, te he traído a Hul-Kin y ahora estará contigo para siempre!

Al hacerlo la hechicera pronunció una maldición: -¡Y al mismo digo que cada año, cuando el agua verde del cenote se vuelva oscura, Zaci cobrará una vida en honor del desdichado amor de Sac-Nicté y Hul-Kin!

jueves, 13 de agosto de 2015

LA MESTIZA Y UNA PERRA



Cuenta la leyenda que hace muchos años en un lugar cercano a la ciudad de Mérida Yucatán... vivía una mestiza con un bebe y una perra  

La mujer como pobre que era no tenia agua así que todos los días se encaminaba a un lejano pozo con sus cantaros para llenarlos de agua  

Un día el bebe lloraba desesperadamente y la mujer tenia que ir al pozo por el agua...como no podía llevar al niño ni callarlo empezó a soltar maldiciones a su perra  

Le gritaba –“Maldita perra! lo único que haces es estar echada si tan solo me ayudaras a dormir al niño! pero ni para eso sirves”-  

La mestiza salió enojada de la casa... llegando al pozo... a lo lejos empezó a escuchar una hermosa voz cuando regresaba a su casa pudo notar que de ahí provenía la voz angelical  

Al llegar cual fue su sorpresa al ver que era la perra cantando y meciendo al bebe en la hamaca arrullándolo para que no llorara la mestiza del susto tiró los cantaros de agua y extrañamente cayeron los demás que tenia reunidos inundándose así el lugar y ahora es como un ojo de agua muchos han querido investigar pero los que se han metido han muerto ahogados solo una persona jura que al meterse vio a la mujer al niño y a la perra en el fondo del agua y milagrosamente logro salir de ahí.