miércoles, 20 de enero de 2016

ILANCUÉITL, PRIMERA REINA DE MÉXICO



Falda de Anciana o Ilancuéitl, fue una hermosa mujer que gobernó a los mexicas. Nació en el año de 1299 y murió a los 48 años de edad.

Su padre fue Acolmiztli, Señor de Acolhuacán, e hijo de Tlacatéotl y de Chalchiutoxochtzin. Muy jovencita contrajo matrimonio con Acamapichtli, El que Empuña la Vara de Caña, el primer gobernante tenochca.

Su matrimonio fue impuesto por Cóxcox, el gran tlatoani de Acolhuahcan por razones políticas. Juntos subieron al trono en 1376. Acamapixtli había nacido en 1347 en la ciudad de Tenochtitlan, como fruto de la unión entre Opochtli Iztahuatzin y Atotoztli, princesa de Culhuacan e hija de Nauhyotl. De Acamapixtli descienden todos los otros tlatoanis que gobernaron la Gran Tenochtitlan hasta la llegada de los conquistadores hispanos.

Poco después de ser el huey tlatoani de Tenochtitlan, Acamapixtli emprendió numerosas batallas contra los pueblos aledaños con el fin de someterlos; por ejemplo, según queda asentado en el Códice Mendocino, guerreó contra Xochimilco, Mixquic, Cuahunáhuac y Cuitláhuac.

Aparte de casarse con Ilancuéitl, tuvo veinte mujeres más, escogidas entre las hijas de los nobles mexicas.

Para desgraciada de la reina no pudo tener hijos con su esposo Acamapixtli debido a su  esterilidad.

Esta incapacidad le ocasionó una terrible depresión, y Ilancuéitl lloraba y se lamentaba todo el tiempo caminando por los pasillos de palacio.

Por otra parte, los celos que sentía hacia las concubinas de su esposo eran terribles, pues el tlatoani había engendrado varios hijos con algunas de ellas.

En su desesperación por ser madre pidió a su esposo que “…y fue que ya que el Señor de lo creado le había privado del fruto de bendición, que para que aquel pueblo perdiese aquella mala opinión que de infecunda de ella tenía, le concediera que aquellos hijos que de las otras mujeres naciesen, que en naciendo ella los metería en su seno y se acostaría fingiéndose parida, para que los que entrasen a visitarla le diesen el parabién del parto y nuevo hijo”

El rey, inclinado a su ruego, mandó que así se hiciese, y así en pariendo que paría alguna de aquellas mujeres, acostábase ella en la cama y tomaba al niño en sus brazos… recibiendo las gracias y dones de quienes la visitaban.

La pobre reina estéril Ilancuéitl murió en el año de 1383 sin haber dado a luz nunca.



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