lunes, 4 de enero de 2016

YAHVAL B´ALAMIL



Cuentan los indios tzotziles de Chiapas que Yahval B’alamil es un dios dueño de todo los que existe sobre la Tierra: árboles, manantiales, ríos, mares, plantas. No le gusta que los hombres anden molestando por sus dominios, y si de alguna manera se apoderan de sus recursos están obligados a darle ofrendas y dedicarle ritos y ceremonias.

Por ejemplo, si alguien quiere construirse una casa y va a emplear agua y a utilizar parte de la tierra, debe ofrendarle alimentos y bebida.

De no hacerlo Yahval B’alamil se robará el nahual de la persona transgresora, la cual inevitablemente caerá enferma.

Pues es su deber velar por las plantas, los animales y las aguas, además de regular la lluvia.

Así pues, los tzotziles le dejan ofrendas en las cuevas, las cuales son las entradas hacia el Inframundo tan temido, donde el dios vive, muy satisfecho, con montones de dinero, pollos, vacas, caballos y mulas.

Suele aparecerse en las cuevas y los ojos de agua para asustar a los incautos que se acercan a ellos.

Las enfermedades que envía el Dueño de la Tierra son terribles, pues provocan pérdida de apetito, debilidad, palidez, angustia, fiebre, desmayos, dolor de cabeza y mareos, que traen como consecuencia final la muerte.

Este Señor Dueño de la Tierra, tiene la capacidad de adoptar variadas formas: a veces se transforma en un gordo ladino, como les llaman a los hombres blancos, en rayo o en serpiente. Es un dios que puede ser muy bueno y muy malvado, a quien todos veneran y todos debemos de temer y de tener contento, pues su labor de custodio de la naturaleza es encomiable, sobre todo en estos tiempos que corren.

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